Este es el evento que domina la actualidad protocolaria de la primavera.
El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump recibieron al rey Carlos III y a la reina Camilla para una cena de estado en el Salón Este de la Casa Blanca, la primera cena de estado para un soberano británico desde la visita de la reina Isabel II en 2007.
La ocasión fue muy simbólica: la visita coincide con el 250 aniversario de la independencia estadounidense, y el rey Carlos mencionó explícitamente, en su brindis, la necesidad de fortalecer la “relación especial” transatlántica en este momento crucial.

Crédito: Casa Blanca
Más de 200 personalidades del mundo político, diplomático y cultural ocuparon su lugar en la sala.

Crédito: Casa Blanca
El menú va más allá de la dimensión puramente gastronómica: se convierte en un instrumento de diplomacia.
Una cocina elegante, de temporada y consensuada, que destaca los productos americanos (verduras de primavera, colmenillas, lenguado de Dover, miel de la Casa Blanca) en una ejecución refinada pero sin ostentación.
La gastronomía diplomática busca así un sutil equilibrio entre identidad nacional, excelencia culinaria y respeto por la sensibilidad de los invitados, para transformar una comida oficial en un gesto de cortesía y diálogo entre naciones.


